Tricomas

¿Qué son los tricomas y cuál es su relación con los cannabinoides?

La planta de Cannabis, en particular la “marihuana” (flor hembra), produce los compuestos orgánicos denominados fitocannabinoides, que son sintetizados en las células glandulares de los llamados tricomas.

Los tricomas son glándulas de resina de origen epidérmico que presentan las plantas en su superficie. Su nombre proviene del griego “trichos” (pelo) por la similitud que tiene con ellos. Se desarrollan principalmente en el periodo de floración y pueden llegar a ser macroscópicos, pero se aprecian mejor en microscopio.

Estas estructuras son las que le dan el aspecto “glaseado” a las flores del cannabis: se perciben como cristales brillantes, olorosos y pegajosos. Una gran cantidad de la marihuana que se consigue clandestinamente no mantiene visibles los ‘pelitos’, debido a las condiciones de crecimiento, cosecha, almacenaje y distribución, por lo que entre mayor calidad y cuidado, los tricomas son más visibles.

Además, su color varía dependiendo del estado de maduración en el que se encuentren, por ello hay tricomas traslúcidos o transparentes que son los jóvenes; pálidos o lechosos, ya más maduros, y oscuros o ámbar al final de la floración.

Cuando los tricomas lucen transparentes significa que están inmaduros, entonces, el nivel de cannabinoides que pueden llegar a sintetizar no corresponde al 100%, por este motivo los tricomas transparentes no han llegado a producir los terpenos que dotan de olor a la planta, razones por las que en esta etapa la planta no tiene un estado óptimo ni calidad medicinal.

Un poco más maduros, los tricomas lechosos representan una planta desarrollada al 100%. Estos presentan la concentración máxima de cannabinoides y mayor aroma gracias al desarrollo de terpenos.

Si la cosecha se extiende a un lapso mayor, los tricomas se tornan ámbar: un proceso de floración extendida produce degradación del THC incrementando otros compuestos, como el cannabinol (CBN).

Tricomas transparentes
Tricomas lechosos
Tricomas ambar
Previous
Next

Los tricomas se encargan de distintas funciones. El cannabis produce estas glándulas como protección ante agresiones mecánicas, físicas, fauna, temperaturas y conservación de la humedad. Además, son el lugar de sintetización de cannabinoides, terpenos y flavonoides, los responsables de los efectos fisiológicos que origina su consumo.

Tomando en cuenta lo antes mencionado, los tricomas se clasifican en glandulares (pluricelulares) y no glandulares (unicelulares o pluricelulares) los cuales están divididos en:

  • Tricomas simples: son unicelulares y se encuentran desde temprana edad. Su formación comienza desde los cotiledones y su función es mantener a la planta hidratada y protegerla de temperaturas extremas; parecen cabellos.
  • Tricomas citolíticos: son un poco más grandes que los simples y aparecen a temprana edad.
  • Tricomas glandulares sésiles: son sintetizadores de cannabinoides, presentan cabeza pero carecen de tallo; se encuentran unidos directamente a la epidermis y tienen un tamaño aproximado de 25 micras (0.025 milímetros).
  • Tricomas antrales sésiles: similares a los glandulares sésiles pero tienen un mayor tamaño, llegando a medir hasta 80 micras (0.08 milímetros).
  • Tricomas bulbosos: son tricomas de tipo secretores más pequeños, miden de 10 a 20 micras (de 0.01 a 0.02 milímetros), y su cabeza glandular puede ser simple o compuesta por varios compartimentos.
  • Tricomas glandulares entallados: son los que tienen concentraciones más altas en terpenos y cannabinoides; estos tricomas parecidos a los sésiles, presentan un tallo y una cabeza que va creciendo según sea el almacenamiento de compuestos llegando a medir hasta 100 micras (0.1 milímetros).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *