¿Qué esperar del cannabis como medicina?

Expectativas médicas del Cannabis

El 2015 fue un sorpresivo año para México en términos de política de drogas. Tanto en la vertiente lúdica como medicinal, algunos pequeños pero significativos movimientos legislativos abrieron el debate en torno al uso del cannabis, cuya rama medicinal ya es una realidad para un puñado de privilegiados que han logrado acceder a medicamentos cannábicos. Poco a poco se moldean las reformas y lineamientos para comenzar formalmente la investigación científica del cannabis; en lo sucesivo, el interés de la sociedad y la comunidad médica-científica por conocer más sobre este tratamiento va en incremento y crece exponencialmente.

Con esa inercia el cannabis medicinal podría representar una importante resignificación para la estigmatizada marihuana, ya que no sólo es el primer paso a la reincorporación formal y abierta del cannabis en la sociedad actual; además es susceptible de incluirse directamente en la vida de miles de enfermos en búsqueda de alternativas médicas, incluso en su cotidianidad, mejorando su calidad de vida.

Por el contrario y en contraste con la reticencia en la aceptación de su uso lúdico desde los sectores más conservadores, la urgencia e interés  por alternativas médicas se sobrepone poco a poco a los estigmas culturalmente arraigados. Los testimonios documentados de pacientes favorecidos por el uso del cannabis parecen atraer poco a poco la mirada de escépticos y prohibicionistas. Es natural, por lo tanto, que ante la creciente socialización del tema, visibilidad de los usuarios y las positivas experiencias anecdóticas, se generen expectativas respecto de los alcances de los cannabinoides como tratamiento médico.

Buscar información fidedigna, veraz y actualizada no es tema sencillo. Quien aspira a obtener un punto de vista serio se enfrenta a una serie de vaivenes que dificultan la tarea de discernir entre los variados y opuestos puntos de vista. Sobre el tema se han generado estudios e investigaciones con resultados contradictorios, existen medios y contenidos tendenciosos y, por si fuera poco, los médicos no están actualizados ni capacitados.

Como resultado, crear un nuevo criterio sobre el cannabis como medicina se convierte en todo un reto, que en ocasiones deriva en la trivialización de una posible alternativa terapéutica o por el contrario se santifica, cual  cura milagrosa y salvadora ante cualquier mal. Lamentablemente la respuesta es tajante: falta investigación; pero indudablemente no es ninguna de las anteriores. El cannabis si representa una prometedora nueva rama médica con limitaciones y variantes que deben considerarse.

expectativas

Dilema psicoactivo

Existen características intrínsecas, tanto morfológicas como a nivel molecular, que diferencian a los distintos tipos de cannabis. Dentro de la clasificación popular de la planta Cannabis Sativa L. se encuentran el cáñamo y la marihuana; el primero con predominancia casi total de Cannabidiol(CBD), un cannabinoide con amplias propiedades terapéuticas y con gran aceptación por carecer de efecto psicoactivo, especialmente psicológico a nivel de percepciones, sensaciones y emociones. En cambio la marihuana se refiere a un tipo de planta con predominancia de ∆9 Tetrahidrocannabinol (THC), el cannabinoide psicoactivo y por tanto temido para su uso medicinal; lo cual no significa que carezca de propiedades terapéuticas. Debido a esta diferencia, la concepción de CBD y THC se enfrasca mayormente en la errónea clasificación del cannabinoide “bueno” y “malo”.

Desde la óptica médica cualquier sustancia química, sintética o natural, que provoque un efecto en el Sistema Nervioso Central es un psicoactivo, por lo que constantemente experimentamos ese efecto al ingerir un analgésico, beber una taza de café o comer cacao por mencionar un algunos ejemplos. Sin embargo las motivaciones de uso, las condiciones de acceso y otros criterios de consumo son determinantes para el tipo de experiencia.

Desde el enfoque antropológico la conceptualización es determinante en el desarrollo de una sociedad determinada por sus prácticas y un sistema de expectativas y de creencias. El tratamiento mediático de la marihuana, ha impulsado la generación de connotaciones negativas sobre el high, un estado psíquico que es buscado y disfrutado por consumidores recreativos y, que por el contrario, causa temor y desconfianza para los alejados culturalmente. De ahí que posibles candidatos al tratamiento se priven de las posibilidades terapéuticas de los cannabinoides a consecuencia de continuar mirando tras el velo moralista y de temor.

No por lo anterior se debe trivializar el estudio médico de los efectos psicotrópicos del cannabis, ya que es uno de los argumentos por excelencia para justificar su prohibición y  un obstáculo importante en la aceptación de la marihuana como tratamiento médico; resulta importante, para la mejor y más ordenada reincorporación del cannabis a nuestra sociedad, comprender y estudiar la intersección entre los estudios científicos tanto sociales como médicos desde conceptos básicos y determinantes como psicoactividad.  

Mientras se adoptan y adaptan nuevas posturas al respecto, es importante aclarar que la psicoactividad del THC no se opone a los efectos benéficos para algunas patologías. Siempre y cuando se utilice correcta y responsablemente.

En la actualidad en México prevalece una  lejanía cultural respecto del cannabis, por lo que sus aplicaciones terapéuticas podrían parecer distantes, aunque la realidad es que los primeros esfuerzos por generar investigaciones médicas nacionales ya están sucediendo. Sin omitir el enfoque antropológico, legal y cultural que han venido trabajando distintos colectivos y organizaciones para el libre acceso a la planta.

Investigación en México 

El estudio médico contemporáneo del cannabis se encuentra en una fase preclínica, por lo que resulta precoz sustentar premisas sobre su efectividad; sin embargo existen avances significativos en este terreno,  por lo que negar absolutamente las implicaciones fisiológicas del cannabis responde a un conocimiento atrasado y a una actitud testaruda, dado el sustento científico que brindan diversas investigaciones científicas por parte de prestigiosas instituciones de educación e investigación a nivel internacional.

La literatura científica mexicana es aún limitada, pero cabe destacar el primer estudio clínico por el Neurólogo Saúl Garza realizado en 38 pacientes a los que durante un año se les administró Cannabidiol (CBD), un derivado de la planta de reciente aprobación por la COFEPRIS. En él se concluye de acuerdo con los resultados que 33 pacientes (86%) tuvieron una mejoría de al menos el 50%, de los cuales 21 lograron una reducción de los ataques epilépticos de hasta el 75% y en 5 casos las convulsiones desaparecieron por completo; mientras que el tratamiento no fue efectivo para 5 pacientes.

Recientemente el equipo médico del Dr. Garza ha anunciado el inicio próximo de una nueva línea de investigación para el tratamiento del Espectro Autista, igualmente con niños mexicanos.

Por otro lado datos preliminares de una investigación mexicana por parte del Hospital General de Occidente de Jalisco indican que el cannabis medicinal ayudó a reducir, al 37% de los 120 encuestados, la ingesta de opioides para el tratamiento de dolor; no obstante el 93% refirió un mejor alivio de síntomas utilizando cannabis medicinal en contraste al tratamiento convencional. Los resultados oficiales se presentaron en entrevista con el Dr. Arechiga en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, Jalisco.

A pesar de estos primeros pasos hacia el camino correcto, México se encuentra innegablemente rezagado en el estudio científico del cannabis medicinal, pero esa situación cambiará con la incursión abierta y formal a la investigación y estudios científicos; la experiencia reformativa hacia leyes permisivas, en cuanto a estudio científico, señala que los países con desarrollo en investigación tienen mayores probabilidades de vencer los retos que implica establecer programas sociales y de inversión para la implementación estructural de políticas públicas que permitan el efectivo uso medicinal del cannabis; asimismo refuerza la probabilidad de aceptación social, éxito y permanencia.

Efecto Séquito y otros retos de investigación

En el marco internacional, evaluar los beneficios del cannabis tampoco ha sido tarea sencilla. La creación de líneas de investigación no está exenta de procesos culturales.  Al ser el cannabis considerado como sustancia de abuso, muchos estudios son enfocados en demostrar los daños de su uso, y no consideran importantes variables psicosociales, así como el consumo de otras sustancias, por lo que sus resultados son sesgados.

Por otro lado las políticas restrictivas y otras trabas administrativas  bloquean en muchos casos los estudios con cannabinoides no aislados, eludiendo la posibilidad de obtener resultados desde el efecto sinérgico o séquito, expuesto por el profesor Mechoulam y muchos otros prestigiosos investigadores que coinciden en la existencia de una mayor efectividad en el tratamiento al administrar cannabinoides en conjunto con otros cannabinoides, terpenos y demás moléculas que coexisten en la planta y que además ayudan a sobrellevar los efectos psicotrópicos del THC. La posibilidad de ampliar las dianas terapéuticas del cannabis en su administración completa, ha sido expuesta e impulsada en estudios médicos por distintos expertos en el tema como en los del profesor Ethan Russo.

Por las razones médicas anteriores, activistas y pacientes luchan por el acceso a los derivados de la planta completa, una posibilidad es que a través del autocultivo se aliviaría en parte el bloqueo existente para obtener medicina confiable. Empero, es importante considerar que cultivos y extracciones caseras  no son seguras ni recomendables para todos los diagnósticos, sobre todo para aquellos cuya gravedad requiere estándares de calidad y precisión en concentración, mismas que se obtienen en productos creados y testeados en laboratorio. Por ello no es recomendable la automedicación y es importante considerar y asumir los riesgos de las terapias cannábicas.

Terapia individual

Son numerosos los motivos por los cuales se considera que los efectos del cannabis son sumamente individuales y varían de persona a persona, por lo que no debes tomar una comparativa como marco de referencia y expectativa de cómo podría reaccionar tu cuerpo ante la exposición al cannabis.

Más allá de las restricciones políticas-restrictivas, la complejidad del estudio y aplicación médica del cannabis se debe también a razones  farmacológicas. 

El efecto séquito, anteriormente mencionado se traduce en que la planta conlleva por sí sola un abanico de posibilidades terapéuticas respecto de su concentración de distintos cannabinoides, terpenos, flavonoides; así como el estado en el que se encuentran al momento de ser consumida (crudo, descarboxilado o añejo). Variables secundarias son las distintas vías de extracción, administración y dosificación.

La segunda gran variable del tratamiento cannábico es la unicidad de cada organismo humano. El funcionamiento del Sistema Endocannabinoide no es igual en todos, ya que el estado general de cada persona es distinto, el SEC debe trabajar de cierta o cual manera en búsqueda de la homeostasis o equilibrio. Asimismo debe considerarse los posibles efectos bifásico que pueden presentarse, esta es otra importante razón para no comparar las probables reacciones fisiológicas, ya que estas son únicas.

Adicionalmente, existen otras variables secundarias contextuales. Se sabe que el SEC es modulador en distintas percepciones emocionales, por lo que su consumo dentro de la ilegalidad podría derivar en afecciones psicológicas, por poner un ejemplo en el cual el set y setting pueden ser determinantes en la percepción de la experiencia y por tanto el apego al tratamiento.

El debate sobre el uso de cannabinoides aislados o el uso de extracciones completas continúa. Mientras se esclarece si una terapia es mejor que otra, es importante considerar los pros y contras de cada una.

La edad del paciente es otro factor principal. En edades pediátricas no existe un desarrollo total del SEC, por lo que los infantes, al no tener abundancia de receptores CB1, sobrellevan mejor los efectos psicotrópicos de THC, sin embargo hasta no estar comprobada su seguridad, se sugiere la administración aislada de CBD; existen posturas médicas que contraindican el uso de THC en menores por el riesgo de interferir en el desarrollo cognitivo.

 Efectos terapéuticos comprobados

No todo dentro del cannabis medicinal es inconcluso. La comunidad científica alrededor del mundo ha estudiado en las últimas décadas los siguientes beneficios medicinales de los cannabinoides, que bajo un correcto uso pueden incluso sustituir a otros medicamentos, por presentar los siguientes efectos:

Anti-inflamatorio 

Analgésico 

Neuroprotección 

Anticonvulsivante 

Relajante muscular 

Anti-tumoral 

Antiemético

Antiespasmódico 

Estimulante del apetito  

Ansiolítico y Antipsicótico 

Trastornos del sueño

Inmunoregulador

Antioxidante

Coadyuvante para sobrellevar adicciones

Todos los beneficios del cannabis son variables de persona a persona y como cualquier otra terapia debe ir acompañada de una serie de hábitos que aseguren el retorno al mejor estado de salud posible o mejor percepción de calidad de vida. Ejercicio diario, buena alimentación y apego al tratamiento son determinantes para aspirar a buenos resultados en la terapia.

 Conclusión

Existen factores sociales, políticos y económicos que definen la concepción individual del cannabis, que a su vez es determinante en la decisión de considerarlo como opción terapéutica. Sin embargo,  los usos terapéuticos de los cannabinoides están firmemente sustentados por la ciencia, y, aunque el camino continúa labrándose y queda mucho por descubrir, es un hecho que la ola verde llegó a México acompañada de un sinfín de reflexiones y cuestionamientos.

El cannabis y el Sistema Endocannabinoide son objetos de estudio relativamente nuevos e inexplorados para la ciencia moderna. Obtener “la verdad” sobre los beneficios y perjuicios del uso médico del cannabis es una compleja labor que, más allá de voluntad política, requerirá tiempo, orden y la capacidad de observar desde distintos y nuevos enfoques, así como estudiarlo desde una óptica multidisciplinaria.

Aunque la idea de obtener múltiples beneficios de una sola planta parece una gran idea, los procedimientos en el mundo factual no son tan sencillos ni maravillosos. Nos enfrentamos a una tormenta de implicaciones culturales, científicas, legales, políticas y éticas que deben ser trabajadas organizadamente. Es comprensible entonces que los cambios legislativos se den conforme a la evidencia científica que se obtendrá en el futuro y que brindará seguridad y confianza para los aspirantes a este tipo de tratamientos, no por esto debemos desaprovechar el trabajo ya realizado en otros países, sobre todo para los pacientes que requieren urgente el medicamento.

Si está usted interesado en obtener orientación respecto del tratamiento cannábico es imprescindible, para su mayor seguridad, consultar con un profesional de salud. Ella o él indicará el tratamiento ideal respecto a las variables expuestas en los párrafos anteriores y brindará acompañamiento y seguimiento clínico de sus síntomas y resultados.

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