«El autocultivo con fines medicinales es una práctica que aumenta en México»

Para los mexicanos ajenos al proceso regulatorio, con interés en la información sobre los nuevos avances científicos y el acceso al cannabis medicinal, el panorama es poco claro. ¿Dónde se adquiere? ¿Es legal su cultivo con fines medicinales? ¿Es seguro? ¿Cuál es la mejor fuente tomando en cuenta calidad y precio?

La respuestas a las preguntas anteriores, están relacionadas con el contexto político, legal y cultural que gira alrededor del cannabis. En el mundo, las tendencia hacia la regulación del uso terapéutico de las distintas moléculas cannabinoides es creciente, lo cual, en parte es gracias a la aceptación social de nuevas terapias donde se usan productos derivados del cannabis. Sin embargo, las condiciones legislativas de cada región, condicionan las formas de acceso, y a su vez, determinan las prácticas de consumo, la calidad y la efectividad de los fitomedicamentos.

Por un lado, los países que han consolidado una normatividad que regula tanto el acceso a la investigación médica y la producción de medicamentos cannábicos, ofrecen a la sociedad productos que gozan con autorización de comercialización, lo cual significa que para que estos productos salgan al mercado, antes deben ser evaluados por una autoridad sanitaria para avalar su seguridad, eficacia y sus posibles efectos adversos. Tanto de los productos sintéticos, como de los derivados directamente de la planta, fitocannabinoides.

En cambio, en las regiones que carecen de la implementación de políticas públicas que permiten el acceso al cannabis medicinal, las prácticas de abastecimiento suelen ser autogestivas, o bien, provienen de un mercado informal. Sobre este último, en México, por ejemplo, en los dos pasados años ha aumentado considerablemente la presencia de productos importados que carecen de registro sanitario, lo cual, propicia una disparidad en los precios y los estándares de calidad.

Lo mismo sucede con las ventas de preparaciones artesanales que operan principalmente en internet, donde es probable que el etiquetado no corresponda al contenido del producto en términos de composición y de pureza.  

El autocultivo con fines medicinales es una práctica que aumenta en México

A pesar de que en junio del 2017 se aprobaron las reformas a los artículos de la Ley General de Salud y al Código Penal Federal para establecer un modelo regulatorio que facilite el acceso a cannabis con fines médicos, al día de hoy no existen las reglamentaciones que detallen las formas de producción y de abastecimiento.

Como consecuencia, la omisión legislativa ha empujado a los pacientes y a sus familiares a buscar fuentes de abastecimiento en la ilegalidad, a pesar de eso, hay personas que debido a la situación actual de violencia y narcotráfico optan por no obtener productos de esa forma y eligen el autocultivo como una alternativa que cada vez crece más en popularidad. Pues ante la falta de respuesta de las autoridades sanitarias para garantizar el Derecho a la salud a través del uso médico del cannabis, muchos pacientes han decidido instalar cultivos en sus casas con el fin de obtener la resina del cannabis y realizar preparaciones artesanales ellos mismos. Pero… ¿qué tan segura es esta práctica y cuáles son sus riesgos?

Retos del autocultivo

En primer lugar es necesario identificar la versatilidad de los compuestos presentes en el cannabis, asimismo, debemos considerar que los productos artesanales pueden tener una composición química variable debido a las condiciones de cultivo, variedades en técnica de extracción, condiciones de almacenamiento, vehículo de dilución, variedad en cepas de cannabis, entre otros. 

Lo anterior, dificulta significativamente la posibilidad de obtener un resultado constante en calidad y efectividad del producto, lo cual, podría representar el principal factor de riesgo.

Al contrario de lo esperado, la regulación del mercado no siempre garantiza la calidad de la materia prima. Un estudio publicado en el British Medical Journal, documenta el caso de una grave infección por hongos presentes en flores de cannabis proveniente de un dispensario en California.

Por otro lado, según el reporte europeo, Uso médico del cannabis y los cannabinoides, indica que desde hace una década aumentaron las solicitudes de cultivo con fines medicinales en Canadá, país que estableció uno de los primeros modelos regulatorios para cannabis medicinal, debido a la insatisfacción de los pacientes con la calidad y los costos de la mercancía, regulada por el gobierno.

Esto indica que, aunque es difícil establecer las condiciones apropiadas de estandarización, el autocultivo brinda la posibilidad de constatar paso a paso la calidad en el procedimiento y el procesamiento del cannabis, por lo que la calidad del producto final dependería en gran parte de la responsabilidad y apego a las buenas prácticas del cultivador. Aunque no por ello, debemos trivializar en las limitaciones intrínsecas de los laboratorios caseros.

La Dra. Raquel Peyraube, consultora del gobierno uruguayo y experta en uso problemático de drogas escribe en el paper Marihuana como medicamento: ”La automedicación es un recurso al que las personas apelan cuando no encuentran respuesta a su sufrimiento y conlleva sus riesgos, riesgos que se pueden evitar ejerciendo una praxis médica que atienda a las necesidades de las personas y que a su vez pueda contar con las disposiciones legales y recursos que ello implica.”

La automedicación mediante prácticas caseras, incuestionablemente conlleva riesgos. Comenzando por la contaminación del producto final, debido a no cuidar la composición del suelo o sustrato, el tipo de alimentación, no procurar buenas prácticas en almacenamiento y extracción de la resina, así como en la dilución e innumerables factores más. Cuidando estos aspectos para mitigar aún más los riesgos y posibles daños, es necesario el acompañamiento médico de un profesional capacitado que pueda indicar una dosis aproximada y vigilar la interacción medicamentosa, así como señalar posibles contraindicaciones por condiciones cardiacas o predisposición a enfermedad psiquiátrica, por mencionar algunas.

Conclusión

Mientras no se establezca y se ponga en marcha un modelo regulatorio que cubra efectivamente las necesidades en materia de salud, el autocultivo es, en definitiva, la vía de acceso a cannabis más segura y efectiva para algunos pacientes. Otros, impedidos a realizar cultivo por razones que van desde la falta de tiempo, espacio o apoyo realizan grandes esfuerzos por adquirir productos importados con elevados precios.

En cualquiera de las situaciones señaladas, el estado de vulnerabilidad premia sobre el estado de Derecho. Los compradores, sean pacientes o no, están expuestos a todo tipo de fraudes sin una reglamentación que ponga en orden al mercado y que esclarezca y facilite las vías de acceso a tratamientos cannábicos evaluados y basados en evidencia.

Por tanto, queda reflexionar sobre la multiplicidad de condiciones médicas, sociales, económicas y culturales de miles de pacientes que actualmente buscan acceder al cannabis para uso médico por diferentes medios. Por lo que visibilizar la necesidad de abrir y defender distintas fuentes de abastecimiento, priorizando en el autocultivo mediante cultivos colectivos para pacientes incapacitados e impulsando la producción nacional con el fin de reducir el costo de productos médicos estandarizados.

Fuentes:

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