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Claves para una adecuada dosificación

El abordaje al tema de dosificación ideal no sólo requiere de algunos conocimientos básicos, sino también del compromiso al apego del tratamiento y una profunda reflexión informada para determinar qué compuesto se va a utilizar, la mejor vía de administración y la fuente de obtención del medicamento según  las posibilidades del mercado y los posibles riesgos de cada una de las variantes. Es un derecho del paciente la libre elección de cada una.

Comencemos por aclarar de qué va una posible sobredosis de cannabis. En la historia de humanidad no existe registro alguno de muertes por fitocannabinoides; son en realidad sustancias muy seguras en su consumo. Aunque es importante considerar interacciones medicamentosas, los cannabinoides presentan efectos secundarios distintos a los medicamentos alopáticos. Estos últimos conllevan a otras complicaciones, especialmente a nivel hepático, renal y gastrointestinal, mientras que el cannabis produce efectos previsibles, evitables y temporales.

Aclaramos nuevamente que el THC y CBD son lo cannabinoides más abundantes y por tanto más los populares; sin embargo no los únicos.

La toxicidad del cannabis, se refiere a posibles mareos, alteración de la percepción de espacio/tiempo, ojo rojo, boca seca, es posible presentar episodios de paranoia y en dosis muy altas, y casos muy extraños, alucinaciones. 

Conforme el organismo genera cierta resistencia, y se despoja de miedos y estigmas, estos efectos se ven reducidos; con una dosis moderada, aunada a la resistencia particular de cada persona, se pueden evitar en gran medida los efectos “tóxicos”.

La planta del cannabis contiene decenas de cannabinoides, cada uno con distintas propiedades farmacológicas e interacciones medicamentosas. Entre los más abundantes en gran medida al tipo de cepas que se encuentra en el mercado, están el THC (Tetrahidrocannabinol) y el CBD (Cannabidiol).

THC_Molecule
CBD_Cannabidinol

Cannabinoides

El THC es el componente psicoactivo de la planta. En realidad todos los cannabinoides son psicoactivos desde la premisa que toda la sustancia capaz de alterar al Sistema Nervioso Central es un psicoactivo, sin embargo es popular la creencia de que la psicoactividad se acompaña de un estado alterado en la conciencia a nivel psíquico, y aunque no es del todo cierto, ya que un analgésico es psicoactivo, tomaremos el concepto para  referirnos al THC, molécula a la que se le atribuye el “colocón” o ”high” que es ampliamente estigmatizado y temido por los más conservadores. Por esta razón se especula que el THC carece de propiedades terapéuticas y este suele ser la idea errónea más popular respecto del cannabis medicinal. 

El THC posee increíbles beneficios: es auxiliar en el dolor, antiinflamatorio, antiproliferativo, estimula el apetito, ayuda a combatir el insomnio, entre otras cualidades de gran utilidad y relevancia terapéutica.

Por otra parte el CBD ha surgido como el cannabinoide preferido para usos médicos, ya que carece de la “toxicidad” previamente explicada. Al igual que el THC, el CBD es una molécula multifacética con amplios usos terapéuticos. Es antiinflamatorio, anticonvulsivo, analgésico, antioxidante, ansiolítico, antitumoral, antipsicótico y neuroprotector. Otro interesante dato es que el CBD es un modulador alostérico del receptor CB1, lo que implica que regula la afinidad por el ligando del THC, lo que disminuye la psicoactividad de dicho cannabinoide y hace más tolerable la terapia con  el componente psicoactivo, como es el caso de patologías como Cáncer o Parkinson en las que se aconseja un ratio mayor de THC, en las que el CBD ayudará a mitigar la “toxicidad”.

Aclaramos nuevamente que el THC y CBD son lo cannabinoides más abundantes y por tanto más los populares; sin embargo no los únicos.

Efectos

La planta del cannabis contiene más de un centenar de moléculas, entre cannabinoides, terpenos y flavonoides; todos ellos con niveles distintos de utilidad médica y la presencia de uno u otro en un extracto, así como las posibles combinaciones, cambiará los efectos obtenidos, y por ende la dosificación. Los resultados de administrar CBD puro y aislado, no es igual a la administración de CBD potencializado por el resto de sus compañeros cannabinoides, terpenos y flavonoides; a esto se le llama efecto séquito.

El efecto bifásico que se puede presentar con los cannabinoides, en específico con el THC, es uno de los motivos para iniciar con dosis  bajas con la finalidad de evitar posibles sensaciones que puede ser desagradables como ansiedad, mareos o síntomas depresivos. La dosis se va aumentando poco a poco y paulatinamente. En ocasiones bajas dosis son más efectivas que las  altas y no es necesario aumentarla, corriendo el riesgo de un mal episodio que nos aleje de la terapia.

Una vez realizada la preselección de él o los cannabinoides y ratio, es importante informarse sobre las vías de administración más efectivas para la patología a tratar. No todas las vías tienen la facilidad de cuantificar la cantidad de cannabinoides ingeridos, adicional a variantes metabólicas a considerar.

Terapia individual

Se considera que el tratamiento cannábico requiere una terapia personalizada, ya que no existe una dosis general,  ni dosis establecidas para los padecimientos específicos. Actualmente la  dosis adecuada se encuentra a prueba y error, acompañado de un seguimiento clínico responsable que oriente y apoye a identificar nuestra mejor dosificación con anotaciones puntuales y diarias de síntomas y mejorías.

Es concluyente la importancia de cuidar la dosis y, en caso de ser necesario, la aplicación de medidas preventivas; en caso de una ingesta accidental desproporcionada o por motivos de interacción medicamentosa. Se recomienda siempre consultar a su médico cannábico.

Consideraciones:

1.Identificar tratamiento: CBD/THC o THC y CBD (por ahora son los cannabinoides más recurrentes en el mercado. El THC sigue en la ilegalidad en proporción mayor al 1%) teniendo en cuenta la efectividad de cada uno en las diversas patologías y considerando que en combinación puede esperarse mayor efectividad y un mejor resultado.

2. Elegir la vía de administración dependiendo la condición a tratar y la disposición del paciente. Algunos parámetros pueden ser la edad y la sensibilidad a el THC para comenzar las dosis.

3. Algunos clínicos refieren que la dosis de CBD mínima es de 1mg/kg y se puede dividir en 2 o 3 tomas diarias. Para el THC es menor la dosis, se considera baja una dosis de 5-10mg, dosis media de 11-25mg, alta de 26-50mg, pudiendo llegar a 5mg/kg/día igualmente dividido en 2 o 3 tomas, considerando que esas dosis elevadas pueden ocasionar efectos desagradables capaces de alejar al paciente de la terapia.

4. Tener en cuenta que el cannabis puede tener interacción con otros medicamentos y es aconsejable estar acompañado de un profesionista de la salud.

5. Conocer bien los efectos del cannabis que pudieran presentarse (sobre todo con THC) para estar bien prevenido de tener una mala experiencia. En este caso te aconsejamos, tomarte un descanso de tus actividades cotidianas para estar relajado, en un ambiente agradable y con compañía que te haga sentir seguro.

Con una dosificación responsable e informada aumentará la posibilidad y rapidez para encontrar una dosis terapéutica adecuada, ya que una dosis elevada o la subida repentina pueden causar episodios de miedo sugestivo y amplificado, provocando el abandono del tratamiento.

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