Cannabinoides

Los cannabinoides son moléculas lipofílicas que se producen en algunas plantas y en varias especies de animales. Es algo que tienen en común las personas y el cannabis, la producción de estas moléculas que son capaces de interactuar con los Receptores Cannabinoides dentro de nuestro cuerpo. Las encontradas en plantas del cannabis son los fitocannabinoides, y se almacenan en glándulas llamadas tricomas, mientras que los humanos producen las propias de manera natural. 

Los endocannabinoides son fabricados para la activación de receptores distribuidos en todo el cuerpo llamados Receptores Cannabinoides. El Sistema Endocannabinoide se compone de Receptores Cannabinoides y Endocannabinoides.

La ciencia confirma que nacemos con un sistema al que el doctor israelí Raphael Mechoulam llamó Sistema Endocannabinoide (SEC), debido a que puede interactuar con moléculas de la planta del cannabis; sin embargo el cuerpo humano ya genera un un tipo de moléculas parecidas. Tanto las de la planta, como las producidas por el cuerpo tienen la capacidad de embonar en receptores del organismo humano, cuyo nombre deriva de las palabras en inglés Cannabinoid Bind, CB (enlace cannabinoide); y hasta hoy se conocen y estudian dos tipos: Receptor Cannabinoide tipo 1 (CB1) y Receptor Cannabinoide tipo 2 (CB2). Estos, al activarse por cannabinoides, producen una respuesta para la regulación de funciones fisiológicas.

Tipos de Cannabinoides

La primer clasificación de los cannabinoides contempla su procedencia. Existen tres fuentes de cannabinoides: Vegetal (fitocannabinoides), endógenos (endocannabinoides) y sintéticos (análogos).

Endocannabinoides:

Los endocannabinoides son  moléculas derivadas del ácido araquidónico que tienen como finalidad liberarse para buscar homeostasis en diversos procesos fisiológicos siendo los más importante la Anandamida y el  2-araquidonilglicerol (2AG), pero también encontramos la Naraquidonilglicerina, Oleiletanolamida (OEA), Palmitoiletanolamida (PEA), entre otros.

La anandamida, identificada en 1992 (araquidonoiletanolamida o AEA) proviene de la palabra en sánscrito “ananda”, que significa felicidad, este endocannabinoide tiene afinidad por el receptor CB1 y en menor grado presenta por el CB2, al igual que el THC tiene funciones agonistas del CB1. Este endocannabinoide es sintetizado a demanda, a partir de la molécula precursora N-araquidonil fosfatidiletanolamida (NAPE) y su unión con el ácido araquidónico. Su degradación está mediada por la enzima amidohidrolasa de ácido grasos (FAAH), encargada de destruir la anandamida después de haber sido utilizada y almacenada en la célula, transportada por la proteína ligando de ácidos grasos (FABP)

El 2-AG es un endocannabinoide presente y abundante en el cerebro, este puede llegar a encontrarse en una concentración hasta 200 veces mayor que la Anandamida. Su síntesis es similar a la anandamida pero su degradación se debe a la enzima monoacilglicerol lipasa (MAGL).

Fitocannabinoides

Provienen de organismos vegetales, en este caso la planta del cannabis. La ciencia ha descubierto al menos 80 tipos distintos (THC, CBD, CBG, CBN, THCV, etc), algunos comparten cualidades terapéuticas, mientras que otros desencadenan funciones inversas; el THC es utilizado para combatir las náuseas y estimular el apetito, mientras que el THCV es un supresor del apetito. Los fitocannabinoides son la fuente exógena más recomendada por médicos especialistas (por encima de los sintéticos) para paliar enfermedades debido a su baja toxicidad y efecto potencializado cuando son administrados en su espectro completo; acompañados de terpenos, flavonoides y otras moléculas terapéuticas presentes en el cannabis, logrando el Efecto Séquito.

Entre los más abundantes está el Cannabidiol (CBD) y el Tetrahidrocannabinol (THC). El CBD que se ha destacado por sus propiedades terapéuticas: antiinflamatorias, antioxidantes, ansiolíticas, analgésicas, antiepilépticas y neuroprotectoras. No es una molécula psicoactiva, por lo tanto no presenta toxicidad.  El THC por su parte, es el componente psicoactivo de la planta y posee increíbles beneficios: auxiliar en el dolor, antiinflamatorio, antiproliferativo, estimula el apetito, ayuda contra el insomnio, entre otras muchas cualidades de gran utilidad. Ambos son liposolubles, por lo que se adhieren a grasas y los concentrados pueden diluirse en otros aceites para facilitar su dosificación.

Sintéticos

Los cannabinoides sintéticos son análogos creados en laboratorio para la fabricación de medicamentos patentables y con fines de investigación. La FDA ya ha aprobado algunos para venta y consumo medicinal humano como  la Nabilona (Cesamet) y Dronabinol (Marinol); mientras que otros han sido creados para investigar como el HY-210, DHM-cannabidiol, CP-55244, CP-47497, levonantradol, WIN-55212, AM251,AM281 y SR141716A (Rimonabant), que se crearon para estudiar efectos terapéuticos de posibles futuros medicamentos. El Rimonabant, por ejemplo, estuvo un tiempo en el mercado, pero fue retirado por causar efectos adversos, sobre todo a nivel psíquico.

Independientemente de su origen los cannabinoides interactúan con los receptores cannabinoides que nuestro organismo posee y son desencadenantes de los efectos farmacológicos en el cuerpo y cerebro. Pero lo anterior no significa que la fuente de obtención sea irrelevante para la salud. Los tres tipos deben entenderse como moléculas similares; aunque compiten por los mismos receptores que los endocannabinoides, ambas fuentes exógenas tanto fitocannabinoides como cannabinoides sintéticos, conllevan a tratamientos con especificaciones e implicaciones distintas. Siempre consulta a tu médico cannábico antes de comenzar cualquier tratamiento.

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