Autofagia: proceso anticancerígeno promovido por cannabinoides

Muchos de los mecanismos celulares que desencadena el cannabis son aún desconocidos. Este no es el caso de la autofagia, este proceso se ha convertido un foco de estudio para los investigadores, al ser uno de los principales procesos antitumorales de los cannabinoides. En el futuro, el cannabis podría convertirse en un importante tratamiento anticancerígeno.

Cuando el cáncer es diagnosticado, el tratamiento convencional varía según el criterio del especialista. Estos tratamientos van desde procedimientos quirúrgicos, quimioterapia y/o radioterapia. Comúnmente se presentan efectos secundarios severos como pérdida de cabello, laceración de encías, problemas dermatológicos, gastritis, náuseas y pérdida de apetito.

Estos efectos adversos se tratan farmacológicamente con antieméticos, analgésicos opioides y no opioides, en algunos casos antidepresivos y benzodiacepinas. Mientras que el cannabis medicinal se ha convertido en un gran sustituto exclusivamente paliativo.

Sin embargo, la investigación científica se limita debido al estatus legal de planta. La mayoría de los estudios clínicos se han realizado con análogos de fitocannabinoides, es decir, cannabinoides sintéticos que no representan un conflicto legal por clasificación de sustancia. La mayoría de los estudios clínicos, se limitan a describir los beneficios que desencadenan los efectos antieméticos del cannabis, seguido de los beneficios para el dolor.

Las únicas indicaciones que se han aprobado en los países donde es permitido su uso, han sido justamente para analgesia, control de vómitos (inducidos por quimioterapia) y mejoría del apetito; se considera un coadyuvante y no sustitutivo del tratamiento base.

Más allá del cannabis como paliativo

Esta limitación terapéutica podría superarse en el futuro, al profundizar la investigación en los mecanismos antitumorales estudiados hasta ahora en animales y cultivos celulares. Se han señalado importantes posibilidades anticancerígenas de los cannabinoides, gracias a procesos poco estudiados, pero muy prometedores, uno de ellos es el proceso celular de la autofagia.

La autofagia es un proceso de limpieza de los componentes celulares que garantiza la supervivencia de la célula. Durante el procedimiento, se desechan aquellos componentes dañados o excesivos.

En 2016 el Dr. Yoshinori Ohsumi ganó el Premio Nobel de Medicina por descubrir los mecanismos del proceso de autofagia, a partir de una serie de innovadores experimentos con levadura, en los cuales pudo detectar dicho proceso en los lisosomas de nuestras células e identificar a los genes implicados.

No obstante, los créditos en el descubrimiento de la capacidad del principal componente del cannabis, delta-9 tetrahidrocannabinol (THC),  para promover la autofagia, se debe al equipo de químicos-farmacobiólogos del departamento de Química y Biología Molecular de la Universidad Complutense de Madrid. 

Muerte selectiva de células tumorales

La autofagia es un proceso en el que las células degradan y reciclan sus componentes. Los investigadores han descubierto un factor determinante en la activación de la autofagia para conducir a la muerte de células dañadas. Es un mecanismo de muerte celular “limpia” y natural, ya que sucede en todos los organismos sanos, cuyas células presentan un error genético y se “suicidan” en bien del organismo. Esta identificación se dio tras la exposición de la célula al compuesto psicoactivo del cannabis, el THC.

Resultados de estudio por Cristina Sánchez

Resultados de estudio por Cristina Sánchez

Los estudios in vitro, han demostrado que THC promueve la apoptosis y autofagia, procesos de muerte celular programada. Los investigadores utilizaron células de glioma, mismas de un cáncer cerebral muy agresivo. Al exponer a las células al THC, aumentaron los niveles de dihidroceramidas. Esta estimulación lipídica es estratégica para la activación de la autofagia. La utilidad del THC es atacar directamente la enfermedad, este será terreno clave en la investigación biomédica y la lucha contra el cáncer.

El Cannabidiol (CBD) presenta también diversos mecanismos antiproliferativos a partir de la estimulación del retículo endoplásmico y mejora la generación de especies reactivas de oxígeno (ROS), mejorando la apoptosis.

Además de descubrir nuevas dianas terapéuticas en cáncer, conocer el mecanismo de autofagia, ayudará a los investigadores a comprender mejor el rol de las células en la desnutrición, infecciones, causa de enfermedades hereditarias y neurológicas.

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