2 años sin reglamentación de cannabis medicinal

Desde hace cuatro años, el debate sobre el uso médico del cannabis se ha intensificado en el país. Primero, en el año 2015 cuando Raúl Elizalde, junto con un equipo de trabajo multidisciplinario, lograron la primera importación de un producto derivado del cannabis para el tratamiento de Graciela Elizalde Benavides una niña de ocho años que padece el síndrome de Lennox-Gastaut, el cual, es un tipo de epilepsia que le causaba hasta 400 ataques epilépticos al día.

Dos años más tarde, tras un intenso cabildeo en el que participaron pacientes, activistas, médicos y ONG´s, el 19 de junio del 2017, en el Diario Oficial de la Federación se publicó el decreto que ordenaba reformar la Ley General de Salud y el Código Penal Federal para que fuera legal el uso de marihuana en el país sólo con fines médicos y de investigación.

Es decir, que bajo ciertas reglas en México, deja de ser castigable el uso del cannabis con propósitos medicinales y de investigación; sin embargo, dos años después, las reglas, cuya publicación es responsabilidad de COFEPRIS, siguen siendo inexistentes, contrario al “plazo máximo” determinado por el Congreso para establecer y armonizar la reglamentación.

Sumado a esto, los médicos se han visto forzados a tratar a sus pacientes con dosificaciones no estandarizadas, es decir, los productos y la calidad que algunos pacientes pueden conseguir en el mercado negro, no son lo suficientemente efectivos para tratar su padecimiento. Por otro lado, grupos como Mamá Cultiva invitan a las personas a producir su propio medicamento, para tener un mejor control de calidad y producción, convirtiéndose en una alternativa viable ante la falta de lineamientos que permitan la investigación y por lo tanto protejan a los pacientes de productos nocivos o con una baja efectividad.

Nuvia, una mujer que padece esclerosis múltiple, recientemente comenzó a tratarse con cannabis, dice que su tratamiento hace algunos meses costaba 80 mil pesos bimestrales, lo cual, cambió a raíz de su tratamiento con cannabis. 

Nuvia menciona cómo a pesar de que la mayoría de los efectos del cannabis en su cuerpo son positivos, por momentos se relaja en demasía y tiene episodios de sueño casi insoportables, que no debería ser un problema, pero tiene que cuidar a una hija que aún no pasa de los 5 años, preferiría no padecerlos.

El doctor Raúl Porras, uno de los médicos y fundadores de la asociación civil Cannapeutas, considera que esta serie de retrasos por parte de las instituciones mexicanas pone en riesgo la salud de los pacientes, ya que aunque existen alternativas para tratar enfermedades con cannabis, erróneamente algunos consideran al cannabis benéfico en todos los sentidos, cuando en realidad no todos responden igual al tratamiento. 

Enfatiza en la necesidad de una educación cannábica medicinal, que permita tanto a médicos y profesionales de salud, como a pacientes, estar al tanto de los avances en investigación, sin omitir tanto los efectos positivos como los adversos, lo cual, sólo se puede lograr con investigación y una adecuada divulgación médica y científica.

El tiempo corre y cada vez hay más personas que se acercan al cannabis por su potencial terapéutico, pero sin lineamientos, ni una regulación eficaz, se pone en riesgo a miles de pacientes que buscan la mejor alternativa para sus padecimientos y llevan a cabo prácticas autogestivas en la clandestinidad, fuera de la ley, luchando por su derecho a la salud.

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